Caminar podría retrasar el alzhéimer hasta siete años, según un nuevo estudio de Harvard

Un equipo de investigadores estadounidenses descubrió que mantener una vida activa puede retrasar el avance del alzhéimer durante años, incluso en personas con alto riesgo de desarrollar la enfermedad.
El hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine, confirma que algo tan simple como caminar a diario puede proteger al cerebro del deterioro cognitivo.

El estudio que desafía lo que sabíamos sobre el alzhéimer

Desde que Alois Alzheimer describió por primera vez esta enfermedad en 1901, la ciencia ha intentado comprender sus causas y frenar su avance.
Sabemos que dos proteínas, tau y amiloide-β, desempeñan un papel clave en el daño neuronal que causa la demencia.
Ahora, un grupo de científicos del Mass General Brigham Hospital y la Harvard Medical School ha demostrado que la actividad física puede influir directamente en la acumulación de estas proteínas tóxicas.

El estudio analizó durante 14 años a 296 adultos de entre 50 y 90 años, incluidos en el Harvard Aging Brain Study.
Cada participante llevaba un podómetro que registraba su actividad diaria. Los resultados fueron sorprendentes: caminar más pasos al día estaba asociado con una ralentización significativa del deterioro cognitivo.

Cuántos pasos son suficientes para proteger el cerebro

Los investigadores observaron una relación directa entre la cantidad de pasos y la velocidad del deterioro mental:

  • 3.000 a 5.000 pasos diarios: retraso promedio de 3 años en el avance del alzhéimer.
  • 5.000 a 7.500 pasos diarios: retraso promedio de hasta 7 años.
  • Menos de 3.000 pasos diarios: evolución más rápida de la enfermedad.

Caminar 3.000 pasos equivale a recorrer unas 20 calles, una distancia que la mayoría de las personas puede alcanzar con simples cambios en su rutina.

“Mantenerse activo no solo fortalece al cuerpo, sino también al cerebro. Cada paso cuenta”, explicó Wai-Ying Wendy Yau, neuróloga de Harvard y coautora del estudio.

Por qué el ejercicio puede marcar la diferencia

El equipo descubrió que el movimiento regular ayuda a reducir la acumulación anormal de tau, una proteína que, cuando se altera, daña las conexiones neuronales.
De esta forma, la actividad física protege las neuronas y ralentiza el deterioro cognitivo incluso antes de que aparezcan los síntomas visibles.

“Estos datos explican por qué algunas personas con alto riesgo de alzhéimer no evolucionan tan rápido como otras”, señaló Jasmeer Chhatwal, autor principal del estudio.
“El estilo de vida puede influir de forma poderosa en las etapas más tempranas de la enfermedad”.

Un nuevo enfoque para prevenir el alzhéimer

El hallazgo refuerza la idea de que pequeños cambios en la rutina diaria pueden tener un impacto profundo en la salud cerebral.
Caminar, subir escaleras o realizar tareas domésticas activas son gestos simples que, con constancia, podrían marcar la diferencia entre mantener una mente lúcida o ver afectada la memoria con los años.

Este estudio también desafía la creencia popular de que se necesitan 10.000 pasos al día para obtener beneficios.
Los científicos confirman que una cantidad menor, pero constante, ya ofrece resultados protectores para el cerebro.

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