Representación realista del cometa 3I/ATLAS emitiendo chorros de gas y polvo en el espacio

El cometa 3I/ATLAS emite un misterioso “latido” cada 16 horas

Astrónomos que observan el cometa 3I/ATLAS detectaron un comportamiento poco común: el objeto parece emitir pulsos regulares de actividad cada 16 horas. Este patrón, descrito como un “latido”, se manifiesta en cambios periódicos de brillo y en la liberación intermitente de gas y polvo desde su núcleo.

El fenómeno llamó la atención de la comunidad científica porque no se trata de una variación aleatoria. Por el contrario, las señales se repiten con una regularidad notable, lo que sugiere que están vinculadas a la rotación y a la estructura interna del cometa.

Un patrón rítmico observado desde la Tierra

Las observaciones, realizadas con telescopios terrestres, muestran que el brillo del cometa aumenta y disminuye siguiendo un ciclo cercano a las 16 horas. Este comportamiento se mantuvo durante varios días, lo que permitió descartar fluctuaciones puntuales causadas por el instrumental o por la atmósfera terrestre.

Según los astrónomos, el patrón encaja con la idea de que el núcleo del cometa gira sobre sí mismo. A medida que rota, ciertas regiones activas quedan expuestas a la radiación solar, lo que provoca la sublimación del hielo y la expulsión de material al espacio. Cuando esas zonas dejan de recibir luz directa, la actividad disminuye, dando origen al pulso observado.

Qué revela este “latido” sobre el interior del cometa

El cometa 3I/ATLAS no libera gas y polvo de manera uniforme. Los datos indican que su superficie presenta áreas mucho más activas que otras. Estas regiones funcionarían como verdaderas válvulas naturales, que se activan cada vez que apuntan hacia el Sol durante la rotación del núcleo.

Este comportamiento permite a los científicos inferir la forma y la composición del cometa. Un núcleo irregular, con cavidades o fracturas, puede favorecer la salida periódica de chorros de material. Por eso, el latido observado se considera una herramienta clave para estudiar la estructura interna del cometa sin necesidad de una misión espacial directa.

Por qué los cometas siguen siendo claves para la ciencia

Los cometas son restos primitivos del sistema solar. Conservan hielo, polvo y compuestos químicos que se formaron hace miles de millones de años. Estudiar su actividad ayuda a comprender cómo se originaron los planetas y cómo evolucionó el entorno que permitió la aparición de la vida en la Tierra.

En ese contexto, el cometa 3I/ATLAS ofrece una oportunidad excepcional. Su comportamiento rítmico permite observar, casi en tiempo real, cómo interactúan la rotación, el calor solar y la liberación de material en un cuerpo helado que viaja por el espacio profundo.

A medida que continúan las observaciones, los astrónomos esperan confirmar con mayor precisión el origen de este misterioso latido. Cada nuevo dato permitirá afinar los modelos actuales y entender mejor la dinámica interna de los cometas activos.

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