Un estallido que no pasó inadvertido
El pasado 14 de noviembre de 2025, se emitió una llamarada solar clase X4 desde la región activa designada como AR4274, alcanzando el segundo valor más fuerte hasta ahora en 2025.
Esta erupción liberó una gran cantidad de radiación electromagnética que alcanzó la Tierra apenas ocho minutos después de su inicio.
Como consecuencia directa, se registraron apagones de radio en la parte iluminada de la Tierra, con mayor intensidad sobre el centro y oriente de África.
¿Qué ocurrió exactamente?
La llamarada se originó cerca del limbo occidental del Sol —es decir, en el “borde” que gira fuera de nuestra vista—.
Ese posicionamiento implica que, aunque la erupción fue intensa, la nube de plasma expulsada —o CME, por sus siglas en inglés (coronal mass ejection) — tiene menores probabilidades de dirigirse hacia nosotros. Aun así, los especialistas están analizando los datos de coronógrafo para determinar si parte de ella podría “rozar” la Tierra en los próximos días.
Además, esta región solar ya había producido días antes una llamarada aún más potente, de clase X5, lo que indica que AR4274 se encuentra muy activa en este ciclo solar.
¿Por qué importa la llamarada solar X4?
La clasificación de llamaradas solares va desde A, B, C, M hasta X, donde cada categoría representa un salto de diez veces en energía aproximada.
Una llamarada de clase X4 indica que estamos ante una erupción de gran potencia. Esta radiación afecta especialmente la ionosfera terrestre, alterando la propagación de ondas de radio de alta frecuencia. El blackout resultante, en este caso, fue catalogado como de nivel R3 por la NOAA Space Weather Prediction Center.
Aunque no se reportaron daños críticos en satélites o redes eléctricas en esta ocasión, este tipo de eventos representan una dosis de alerta para sistemas de telecomunicación, navegación y redes vulnerables.
¿Qué podemos esperar para Chile y el hemisferio sur?
Aunque la erupción se concentró sobre África, el hemisferio diurno incluyó zonas de visibilidad directa del Sol. Chile y Sudamérica, al estar en parte del hemisferio iluminado en el momento del evento o en rotación hacia la noche, podrían estar en rangos de menor impacto directo en radio o navegación.
Sin embargo, cuando la zona activa rota hacia cara visible plenamente o lanza una CME dirigida hacia el ecuador terrestre, podrían generarse auroras en latitudes más bajas de lo habitual o fluctuaciones en comunicaciones de radio de largo alcance.
Por lo tanto, mantener vigilancia de los informes de clima espacial es clave: los sistemas de la Tierra y el entorno espacial están más conectados de lo que creemos.
El trasfondo del ciclo solar
El fenómeno ocurre en el contexto del ciclo 11 años de actividad del Sol, conocido como ciclo solar (ciclo 25 en curso). Esta fase se caracteriza por un aumento de manchas solares, eyecciones y llamaradas. Esta semana, AR4274 ha marcado varios hitos: su erupción X4 y la previa X5 confirman que estamos en una fase activa.
Estar preparados ante este tipo de eventos mejora la comprensión pública y científica del impacto que tiene el Sol sobre nuestro planeta.
