Micelio de hongo sobre suelo contaminado con metales pesados, ilustración ambiental natural

Hongos nativos podrían ser clave para descontaminar suelos contaminados

Un enfoque biológico para un problema grave

La contaminación por metales pesados (como arsénico, cadmio, cobre o plomo) en suelos agrícolas e industriales es un problema global persistente. Estos contaminantes se acumulan y pueden causar daños ecológicos y riesgos a la salud humana. Es aquí donde entran los hongos nativos.

Ante eso, investigadores proponen una alternativa sostenible: el uso de hongos capaces de inmovilizar o absorber estos metales, reduciendo su movilidad y toxicidad. Esta estrategia forma parte del campo de la micorremediación.

Evidencia reciente y promesa local

Un estudio publicado en 2025 analizó hongos nativos de suelos contaminados e investigó su capacidad para reducir la acumulación de metales en cultivos de arroz. Al inocular estos hongos en campos con presencia de arsénico, cadmio, cromo y cobre, los investigadores observaron reducciones significativas de metales en las plantas: hasta un 75 % menos de arsénico en los brotes de arroz en ciertos tratamientos.

Este resultado demuestra que los hongos no solo sobreviven en ambientes contaminados, sino que pueden actuar como agentes descontaminantes; al fijar o inmovilizar tóxicos, protegen tanto al suelo como a las plantas cultivadas.

En Chile también se avanza: un proyecto desarrollado por la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) trabaja con cepas de hongos nativos de la zona de Puchuncaví-Ventanas. El objetivo: producir una bioformulación en polvo que, al añadirse al suelo, inmovilice metales pesados como cobre, plomo y arsénico, facilitando la recuperación de suelos agrícolas contaminados sin necesidad de técnicas invasivas.

¿Cómo funcionan estos hongos descontaminantes?

Los hongos emplean mecanismos bioquímicos para capturar metales. Su micelio —la “red de raíces” fúngicas— produce moléculas capaces de adherir iones metálicos, inmovilizándolos o transformándolos en formas menos solubles. Algunos hongos también alteran el pH o las condiciones redox del suelo, lo que favorece la precipitación de metales.

Cuando se usan como bioinoculantes en suelos agrícolas, estos hongos pueden disminuir la absorción de metales por las plantas, protegiendo la cadena alimentaria.

Un camino prometedor para la restauración ecológica

La bioremediación basada en hongos ofrece varias ventajas sobre métodos tradicionales (como excavación o químicos): es amigable con el medio ambiente, más económica y puede aplicarse directamente en terreno.

Además, permite recuperar suelos contaminados dejándolos aptos para agricultura, reduciendo riesgos ecológicos y contribuyendo a la seguridad alimentaria. Proyectos como el de la USM podrían servir de modelo replicable en otras zonas degradadas de Chile y Latinoamérica.

Lo que viene: de laboratorio al campo

Aunque los resultados actuales son esperanzadores, aún se requiere validar la eficacia de los hongos en distintas condiciones: diferentes tipos de suelo, niveles variados de contaminación, climas diversos. También es clave monitorear su comportamiento a largo plazo y determinar si pueden integrarse en estrategias agrícolas sostenibles.

Los científicos están diseñando ensayos a mayor escala, con suelos industriales, agrícolas y degradados por minería, para demostrar que la micorremediación puede transformarse en una herramienta confiable de restauración ambiental.

El uso de hongos que absorben metales tóxicos del suelo ya no es solo una promesa: está tomando forma con evidencia real.

también te podría interesar

Ultimas noticias