Un equipo de botánicos y ecólogos reveló un hallazgo que cambia lo que sabemos sobre la vida vegetal: un árbol amazónico regula el intercambio de gases de una forma tan compleja que recuerda al funcionamiento de un pulmón humano. Este mecanismo, descrito entre 2023 y 2024 en estudios de ecología fisiológica, muestra cómo algunas especies pueden gestionar el oxígeno y el dióxido de carbono con una precisión inesperada.
El descubrimiento se centró en Bertholletia excelsa, conocida como castaño o nuez de Brasil. Esta especie tiene una estructura interna que permite controlar el flujo de aire dentro del tronco y las raíces, un proceso que antes se consideraba exclusivo de sistemas respiratorios animales.
Cómo un árbol puede “respirar” como un pulmón
La clave está en un conjunto de canales internos que transportan oxígeno desde la corteza hacia tejidos más profundos. Los investigadores descubrieron que estos conductos cambian de apertura según la temperatura, la humedad y el nivel de dióxido de carbono del ambiente.
Gracias a sensores colocados en la Amazonía, el equipo registró fluctuaciones en la circulación de gases que imitan patrones similares a una respiración rítmica. Este control les permite sobrevivir en suelos inundados o con poco oxígeno, algo común durante la temporada lluviosa.
Una ventaja evolutiva para resistir condiciones extremas
El árbol que “respira” como un pulmón humano posee una ventaja notable frente a otras especies del bosque tropical. En épocas de inundación, el flujo de aire sigue activo y mantiene con vida tejidos profundos del tronco que normalmente se verían dañados por la falta de oxígeno.
Los investigadores explican que este mecanismo también ayuda a regular la producción de compuestos químicos esenciales que protegen al árbol del estrés térmico. En otras palabras, no solo respira: también usa su “pulmón interno” para adaptarse a cambios ambientales cada vez más intensos.
Por qué este descubrimiento importa para el clima global
El castaño amazónico es una de las especies que más carbono captura en el bosque tropical. Si su estructura respiratoria le permite resistir inundaciones, calor extremo y sequías, esto implica que podría seguir funcionando como un gran sumidero de carbono incluso en escenarios de cambio climático.
El hallazgo abre nuevas líneas de investigación para estudiar cómo otras especies podrían tener mecanismos similares. Conocerlos ayuda a entender qué árboles soportarán mejor las transformaciones del clima durante las próximas décadas.
Un recordatorio de la complejidad del bosque
El árbol que respira como un pulmón humano demuestra que la fisiología vegetal es más compleja de lo que parece. Lejos de ser sistemas pasivos, algunas especies desarrollaron formas sorprendentes de controlar su ambiente interno.
Este descubrimiento, respaldado por datos reales de campo y análisis de laboratorio, marca un nuevo capítulo en la investigación del bosque tropical y refuerza la importancia de conservar la Amazonía.
